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Al filo de la oscuridad
septiembre 10, 2020|Relatos Cortos

Al filo de la oscuridad

Al filo de la oscuridad

Bajo la oscuridad de la noche, escondido entre las tinieblas se encontraba Kariu. Este era uno más de sus innumerables días recolectando información del enemigo. Hoy, al igual que en muchas ocasiones, escuchaba con atención la reunión privada del líder de la aldea vecina. Solo que la información recolectada fue más sorprendente de lo que esperaba.

Los planes tendrían un impacto directo en el bienestar de su pueblo. Kariu debía realizar una salida de emergencia, sin importar lo peligroso que pueda ser que lo encuentren. La invasión, según la reunión que presenció, estará en las puertas de su ciudad al amanecer.

Tengo que asegurarme de que estén preparados, pensó, mirando con atención a la última persona salir del cuarto. Kariu se encontraba en un escondite en el techo de la habitación, y al notar que se encontraba solo decidió bajar. Lentamente descendió hasta topar el piso, su kimono negro era perfecto para perderse entre las sombras.

Kariu se movió sigilosamente hacia la ventana del cuarto, su escape todavía estaba muy lejos de ser un éxito. Desde ahí se podía ver las antorchas y la muralla que rodea el palacio de gobierno, todavía había mucho camino por recorrer. Así que abrió la ventana para empezar el descenso.

“¿A dónde crees que vas?” preguntó una cercana voz que provenía de las sombras.

Fui descubierto, pensó Kariu, sintiendo con la lengua el compartimento en una de sus muelas. Luego escuchó el silbido del aire y sintió pasar junto a su rostro un objeto de metal. La estrella se estrelló contra una columna de madera.

“¿Quién te contrató? preguntó la voz en la oscuridad. “No voy a fallar dos veces.”

Kariu no esperó, saliendo por la ventana. Tomándose de un pilar para escalar.

No te vas a escapar, pensó Kamui, saliendo de la oscuridad.

Kariu alcanzó a subir hasta el techo y corrió antes de ver al hombre de kimono blanco. Si continúo huyendo seré un blanco fácil, pensó y desenfundó su katana.

“Así que quieres jugar,” dijo Kamui y también desenfundó su katana.

Los hombres se miraron con atención.

“Dime para quien trabajar y te daré una muerte rápida,” dijo Kamui, dando un paso hacia adelante.

Kariu tenía su cabeza cubierta por una capucha negra, al igual que su rostro—era imposible que sepan quién es sin derrotarlo. Así que optó por atacar.

Kamui vio al hombre de kimono negro acercarse con su katana levantada, y se preparó para detener el primer ataque.

Sus espadas chocaron una y otra vez. Bombas de humo cubrieron el techo de tejas del palacio presidencial—los hombres se movían con gran agilidad. Solo se podía ver chispas cuando sus espadas se estrellaban.

Kamui vio una oportunidad y lanzó una de las estrellas de metal que tenía en la cintura. Luego de ver la facilidad con la que su oponente la detuvo con su katana, corrido hacia el hombre de kimono negro. Sus espadas se estrellaron.

Kariu abrió sus piernas para caer descuartizado, llevando a su katana contra las piernas de su oponente. Pero…el hombre de kimono blanco saltó—evadiendo el ataque. Kariu se impulsó con sus piernas para levantarse, llevando su arma hacia arriba.

Kamui llevó su espada hacia abajo para bloquear el ataque. El golpe contra el costado de su katana lo hizo girar levemente, el buscó su punto de gravedad para caer de pie…y vio el brillo de la luna iluminaba en la hoja de metal.

Kariu llevó su arma contra su contrincante, empujando su espada con fuerza—cortando el kimono blanco. Continuando con su ataque sin piedad.

Kamui se protegió desde el piso, una y otra vez. Luego, giró hacia atrás para alejarse…al levantarse sintió tres golpes en el pecho. Las estrellas de metal se quedaron incrustadas.

Kariu dio un paso hacia adelante y volvió a atacar, sintió que el golpe de su espada era un poco más fuerte, aprovechando la oportunidad para volver a atacar—cuando escuchó un distante sonido sobre el techo.

Dos hombres con katanas de hoja negra y kimonos rojos se unieron a la batalla, y empezaron a lanzar estrellas de metal.

Kamui cayó al piso otra vez, sosteniéndose con una mano para defenderse.

Kariu lo miró a los ojos…luego corrió hacia el costado del techo y saltó, perdiéndose entre las sombras.

2 comentarios
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Sebastián Iturralde

Un ciudadano más de este bello planeta, eterno amante de la creación artística y las letras; con la certeza de que la energía creativa proviene de la Pachamama.

2 comentarios

  • septiembre 11, 2020 at 3:40 pm

    👌 asumo veremos las continuaciones de estos relatos.

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    Mensaje del Autor
    Agradezco que después de tantos relatos sigas volviendo a este sitio. Aquí, los dos podemos recorrer experiencias de vida a través de mi pluma.
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