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Y el río fluyó
septiembre 24, 2020|Relatos Cortos

Y el río fluyó

Y el río fluyó

Neil salió temprano de los límites de su aldea, este era un día importante para su familia. Pese al peligro que representa pasar solo lejos de su tribu, Neil estaba feliz con la misión que le fue encomendada.

En su aldea era común recolectar frutas rojas en los bosques. Sobre todo cuando se trataba de un trabajo especial para servir al grupo—hoy tendría que salir en búsqueda, y regresar con dos canastas de frutas. Algo sencillo en realidad.

Neil no conocía mucho del mundo, ni de sus peligros. Aunque sabía lo suficiente para caminar con atención, mirando de un lado al otro—estudiando su entorno.

Pese al trabajo en conjunto de los miembros más fuertes de la tribu, la invasión de bestias seguía siendo un peligro inminente. Pero esta no era su primera vez. Su padre le enseñó a ser sigiloso, a caminar sin hacer ruido, a esperar.

La paciencia era un atributo importante para sobrevivir en la naturaleza. Ellos buscaban la forma de minimizar los riesgos, de tener largas y prósperas existencias. Así fue como Neil vio a Jules caminar el corto trayecto entre el cerramiento de la aldea y el riachuelo.

Esta no era la primera vez que Neil la miraba con deseo, en realidad había pasado algún tiempo desde que empezó a notar el seductor aspecto de Jules. Sus caderas gruesas y sus bustos en desarrollo, Neil no podía controlar su deseo por ella y se acercó.

Jules lo vio salir de los arbustos y se sorprendió. Deteniéndose inmediatamente.

Neil sonrió, levantando los hombros.

Jules sacudió la cabeza en desacuerdo y giró para seguir hasta el riachuelo.

Neil se acercó y la acarició del hombro.

Jules se detuvo y giró para verlo, notando que su amigo no podía dejar de mirar sus senos desnudos.

Neil acercó un dedo para toparlo.

Jules vio con curiosidad a Neil siguiendo con un dedo la aureola de su pezón y giró.

Neil levantó la mirada, encontrándose con los bellos ojos de Jules, pero no pudo controlar y bajó la mirada para ver sus labios.

Jules estaba confundida por la extraña interacción, y sintió las manos de Neil bajar por sus costados.

Neil fue acariciando los costados del torso de Jules hasta llegar a sus caderas. La peculiar sensación al admirar las curvas del cuerpo encendieron una fuerza que no conocía.

Jules vio con sorpresa al pequeño trozo de piel colgando entre las primeras de Neil llenarse de sangre. Esto era inusual, aunque ella los había visto así de grandes antes, esta era la primera vez que tenía a uno de cerca. Así que, sin pensarlo bajó su mano para sentirlo.

Neil abrió los ojos y la boca cuando sintió los dedos fríos.

Jules alejó su mano al notar la reacción.

Neil se quedó en silencio por un instante y luego tomó la mano de Jules y la regresó a su lugar.

Jules se sorprendió por lo caliente que estaba, y notó lo mucho que Neil disfrutaba que lo acaricie. Así que continuó haciéndolo, con mucho cuidado para descubrir sus límites.

Neil se perdió en placer, cerrando sus ojos y tomando los senos de Jules.

Ellos continuaron descubriendo sus cuerpos. Sintiendo algo que todavía no habían descubierto, disfrutando las caricias de otro.

Después de unos minutos los pasos a la distancia los hicieron regresar al presente. Neil notó lo grande que estaba, debía esconderse para que no descubran lo que estaban haciendo. Así que tomó la mano de Jules, la miró a los ojos y se fue.

Jules se quedó sola, intentando entender lo que estaba sintiendo. Tomó su vasijas y retomo su camino al riachuelo.

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Sebastián Iturralde

Un ciudadano más de este bello planeta, eterno amante de la creación artística y las letras; con la certeza de que la energía creativa proviene de la Pachamama.

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Mensaje del Autor
Agradezco que después de tantos relatos sigas volviendo a este sitio. Aquí, los dos podemos recorrer experiencias de vida a través de mi pluma.
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