Ensayos

Error Humano

No existe peor dolor que el de equivocarse, entre mayores repercusiones tiene tu decisión se torna más doloroso aceptar; es difícil mirarse al espejo de la realidad y aceptar que uno es la causa de los errores que comentes. En muchas ocasiones te verás positivo por como la vida funciona de una forma organizada y positiva, creerás que todo es cuestión de suerte y que tus pasos son coincidencia del destino; después de todo no puedes saber si tus decisiones tendrán una respuesta positiva.

Aquí empieza el problema, un error cambia tu perspectiva de la situación, dejas de ser la coincidencia del destino para convertirte en el error de una sociedad. Te vuelves la causa de todos los males que atormentan tu existencia, no existe ser más poderoso para causar dolor en ti que tú mismo; el tiempo pasa y las situaciones se van olvidando pero el dolor deja heridas en el cuerpo, muchas de estas no sanan con facilidad y peor aún si decides esconderlas para no recordar tu error.

En realidad la vida es mucho más sencilla que los aciertos o errores que comentemos, somos hojas de otoño flotando sobre las aguas de un río que busca su camino de regreso al mar; el viaje va a ser tormentoso y eso es lo mas hermoso, que seria de nuestra felicidad en un viaje sin altibajos, podremos ser felices en un mundo perfecto en el cual nada de lo que hagas puede ser doloroso. Es descabellado pensar que en un lugar donde el dolor no existe es posible que la felicidad se vuelva insoportable, imagino que seremos capaces de observar la felicidad de otros y compararla con la nuestra.

Estamos en este viaje listos para experimentar la mayor cantidad de emociones y sensaciones; somos obligados por la vida a experimentarlas, estamos congelados en el tiempo, vivimos sin escapatoria de los momentos que se fueron y en constante espera de los que aún están por llegar. Como niños seguimos buscando la aceptación de las imágenes paternas que encontramos en el transcurso de la vida, nos perdemos de quien realmente somos para cumplir las expectativas que nuestra imaginación crea; en realidad deben existir muy pocas personas capaces de leer la mente de otro con la precisión necesaria para estar seguro de que algo es esperado de uno. Incluso dado el caso que sepamos lo que otros esperan nuestro trabajo, ser únicos en nuestro crecimiento y aprender a escuchar la voz de nuestro corazón es el verdadero trabajo espiritual.

Debe existir alguna razón para que las cosas sucedan de la manera en el que lo hacen, es muy probable que esta razón y tu idea de los mismos hechos sean opuestas, el dolor que sientes al ver al mundo desmoronarse frente a tus ojos no es el mismo que siente los que te observan; en un mundo tan diverso lo único seguro es que tu razón es una millonésima parte de la razón, tus ideas serán diferentes a las del resto y eso es hermoso.

Uno debe disfrutar del dolor como el tiempo preciado en el que las cosas eran difíciles para hacernos fuertes y crecer; es fácil perderse en el camino cuando crees no ser capaz de manejar la frustración, todo lo contrario, el dolor que vives en este instante solo es un preparación para el camino que está por venir, es mejor que aprovechemos el tiempo para crecer. El viaje es extremadamente largo, cada instante tenemos la oportunidad de rendirnos y huir, pedir que el dolor termine para regresar a otro lugar; estamos aquí por una razón, aunque sea muy difícil entender la misma. Crezcamos cada instante para regresar a ese lugar que nadie conoce con la frente en alto y el corazón lleno de experiencias de tristeza y felicidad.

Acerca del autor

Sebastián Iturralde

Planeando improvisaciones.

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