Relatos Cortos

Criatura de Piedra

Corrí sin parar, mi respiración cortada, no podía regresar a ver, no era necesario, lo podía sentir acercándose.

Cómo fue posible que me encuentre en esta situación, intenté dar los pasos correctos, seguir las reglas, lograr lo que todos me pidieron, cómo pude ser posible. Ya son años que me arrepiento de mis decisiones, quién soy yo para escoger este camino, que poder extraño me otorgó la capacidad de perseguir mis deseos como si estos fuesen una necesidad común.

La criatura se acerca a gran velocidad, los otros deben haber caído bajo sus garras, soy la única sobreviviente y debo escapar. A la distancia se podía ver un escondite, tal vez, si me esfuerzo lo suficiente podré vencer a la bestia, alejarme y escapar. A quien estoy intentando engañar, mi escape es improbable, estoy condenada a caer bajo su garra. Solo me queda esperar que mi muerte sea rápida.

Eso es imposible, estoy al final del camino y ni así estoy dispuesta a pelear por mi vida. De qué a servido todo lo que logré, para qué tuvieron que caer tantos, llegué a este lugar y ahora simplemente dejaré de vivir en espera de una muerte rápida. Para qué sirve tener una larga vida sin gloria, es hora de cambiar mis ideas, empezar a vivir como si este fuese el último día.

Llegué a los escombros de un accidente aeronáutico, era improbable que hubiesen habido sobrevivientes, la maleza se tomó al lugar por completo, mi única alternativa parecía un callejón sin salida. Qué podría lograr al llegar, acaso voy a encontrar un agujero en la tierra para esconderme, comida para sobrevivir un par de días más. Sobrevivir me tenía agotada, solo quería regresar a la comodidad de mi departamento en el último piso de ese hermoso edificio, cerca de todo, con esa hermosa cama lista para acostarse y descansar.

Nada, no existían muestras de escapatoria, escuché los pasos de la bestia detenerse, el acecho estaba a punto de terminar, me tenía agotada, atrapada entre escombros. Caminé analizando todo lo que tenía a mi alrededor, nada, estaba acabada, el fin del camino, no podía encontrar un pista, cruce a través de los escombros, giré para mirar a la bestia.

Ella caminaba con tranquilidad, sus cuatro patas se movían con gracia, su cuerpo blanco brillaba con la luz del sol, pequeños colmillos se veían cada vez que movía su boca para mostrar su furia. El animal era espectacular, digno de su propio documental de televisión, en otra época lo hubiésemos visto en el zoológico de la ciudad. Una luz roja empezó a brillar en el interior de mi traje, las reservas de energía estaban bajas, el sistema de enfriamiento a punto de apagarse.

No podría vivir un segundo en la temperatura atmosférica de la Tierra, todo cambió con el cambio de temperatura, pocos pudimos sobrevivir en las capsulas de enfriamiento, creamos ciudades enteras para albergar la mayor cantidad de personas, nuestros recursos se volvieron escasos, la creación de estos trajes era necesaria. Jamas pensé ver metales como el aluminio en estado liquido, todo cambió y con la temperatura desaparecieron los animales y las plantas.

Esta era una expedición de rutina en las ruinas del planeta, solo salí a tomar muestras y conseguir combustibles para el funcionamiento de nuestros sistemas de enfriamiento. Esa criatura no debe existir, es tan parecida a uno de nuestros animales, su piel debe estar hecha de algún elemento que pueda mantenerse en estado sólido a 666 grados centígrados.

La vi acercarse despacio, no había prisa para atacar, ella sabía que no existía escapatoria, seré su alimento. Al mirarla pensé en lo parecida que es a una estatua, quizá es así como aparecieron, un dios las formó de este polvo que te puede quemar, de este calor insoportable en el que se convirtió todo. Finalmente conseguimos cumplir el sueño de la humanidad y solo tuvimos que pagar con el fin.

Las ruedas de un vehículo se acercaron a gran velocidad, giré para mirarlo, se dirigía a mi, salte a la derecha para evitar se golpeada, al caer vi al vehículo estrellarse con la bestia. —No hay tiempo, debemos salir de aquí —dijo Mark al salir del vehículo y empezó a correr, lo seguí sin objeción. —Qué es eso? —pregunté con curiosidad mientras corría tras Mark. —No hay tiempo para explicaciones, es probable que siga con vida. —respondió.

Giré para mirar, el vehículo se levantó unos cinco metros del suelo, la bestia empezó a correr en nuestra dirección. Entramos en el transporte militar que nos esperaba, aceleramos para huir.

—Qué era eso? —pregunté, ninguno de los hombres en el vehículo supo responder, finalmente Mark, —desde que el aluminio pasó a estado liquido hemos visto el nacimiento de nuevas especies, esta es la primera que nos persigue.

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