Relatos Cortos

Tal vez no pase

Algo puede pasar. Y será todo. Pero tal vez no pase.
Si no pasa, voy a ir hasta el fondo de la bruma y el vacío y llegaré sin carne y sin alma. Voy a ir hasta el final de la fila de espejos, hasta la situación que dio comienzo a esto.  A esto de estar hoy sentada al fondo del pasillo, en el primer escalón del piso de Juan, el que siempre me espera. Y al que nunca llego.
Mi cuerpo tiembla y gano la calle.
Si llegara a pasar lo que podría pasar, abrir la puerta, abrazarnos y temblar, su miembro erecto y mi humedad, ocurriría todo.
Como al final del espejo, podría reconocerme entera en ese estar fundidos, en ese otro que respira y jadea. Y dejaría de recorrer una y otra vez el pasillo.
Pero, me pregunto: ¿por qué he de cambiar, si hay orden y soledad tranquila en este estar?,  ¿por qué abordar el peligro que el cambio conlleva?
Siempre practico hacerme la muerta. Inmóvil el cuerpo en el suelo y la respiración tan sutil que casi desaparece. Y el  frío que sube desde los pies y gana el pecho. Y cuando estoy a punto de descubrir algo, me asusto, y como ocurre con Juan, vuelvo atrás el pasillo y gano la calle.
Hay juegos que son a todo o nada.
Cuando venza el miedo no tendré vuelta atrás. Por ahora son ensayos.
Imagino un conocimiento oscuro. Mi piel más transparente y las noches más luminosas. Será un salto enorme. Lo sé.
Puede pasar y será todo, pero tal vez no pase.

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