Relatos Cortos

Cayó la noche

Cayó la noche. Las nubes terminaron con su aperitivo el cielo, toda la magnificencia de los rosas, amarillos y violáceos desaparecieron tras las grandes masas pomposas de gris y azul manchado.
Luces, truenos, silencio… Empiezan a caer unas tímidas gotas que son seguidas por las ya seguras, que saben qué hacen.
Eulalia sopla el candil, el leve hilo de humo anuncia la muerte de la llama, la llamita que alumbraba la estancia donde se acomodaba su familia. Eulalia se recuesta entre sus dos hijos y cierra los ojos. La lluvia atenta fuertemente entre el improvisado techo metálico que resuena; pero no solo resuena la lluvia, sino el vientre de sus hijos; y no solo resuena el hambre sino las palabras de alguna lejana familia que, cómodos en su piso de calefacción en el centro urbano, comentan el final de la guerra, de aquella que solo tomaron parte desde los telediarios, de una guerra que bien podía ser ficticia, pues podían habérsela inventado.
Nos hemos olvidado de una verdadera guerra de la que deberíamos formar parte todos los días: guerra por la paz, guerra por los hombres y guerra contra la violencia, el hambre y el abuso con el que el poderoso se alimenta.

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