Relatos Cortos

Perturbación

Imperturbable descendió calles sin fin; arriba abajo, abajo arriba.
La estación gris, hasta silenciosa.
De pronto, entre él y la nada una cabellera roja, incandescentemente roja.
Subió al vagón detrás de ella, corrió detrás de ella…
La perdió.
Tenía que volver a ver ese color, ese ondular del cabello al viento.
Corrió, empujó cuanto ser se interpuso en su carrera, y al fin la vio. Allí estaba, del otro lado del cristal sucio de dedos y desesperación.
Tenía que alcanzarla.
Cruzó la puerta segundos antes de poder perderla para siempre.
Otra vez corrió, esta vez escaleras arriba.
Con todo su ser corrió.
Y allí, afuera, donde se eleva el monumento sin sentido de la ciudad, volvió a tenerla cerca, volvió a sentir su roce de fuego.
Tan cerca, que pudo oler el carmesí de esos cabellos.
Aspiró hondo, se llenó de esa preciada melena.
Y respiró aliviado, entregado.
Y luego volvió la calma y volvió a ser todo gris, el color rojo, la suavidad del fuego ya estaban dentro de él.
Al menos eso nunca más lo perturbaría.

Acerca del autor

Melina

Profesora de Literatura en stand by. Lectora hiperactiva. Escritora a tientas. Mujer. Mamá. Melómana. Llena de tocs. Me gusta escribir desde que aprendí a juntar la "m" con la "a" y comprobé que las letras sueltas, como las personas, cuando se juntan forman mejores y más grandes cosas. Escribo porque me libera y me sana. Porque soy más yo en cada palabra. Porque cuando en la vida me pierdo, escribiendo me hallan. Es mi catarsis, mi pasión, mi gran amor.

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